Quizá te preguntes: "¿Pero para salvarnos de qué?" Pues, en una palabra, para salvarnos del pecado y de sus consecuencias. El pecado es cualquier cosa que esté mal según Dios. ¡Sí, hay muchas cosas así en este mundo nuestro!, ¿verdad? Pero ¡este mundo somos todos nosotros! Y el pecado que hay en el mundo es el que entre todos hemos cometido. Es verdad que no todas las personas son igualmente malas, o pecadoras, pero eso no cambia el hecho de que, ante Dios, todos necesitamos ser salvados. |